Estudiar Biología
Alumnos de la 50 promoción

Ya estamos aquí. ¡Qué lejos quedaba este día, y hoy, sin darnos cuenta, nos estamos graduando...! ¡Qué rápido han pasado estos 5 (ó 6, ó 7,...) años! Parece que fue ayer cuando elegimos dedicar nuestra vida al apasionante mundo de la Biología (o no de dedicarla a Medicina, o a Veterinaria,...). Al comentar esta decisión con familiares y amigos, éstos te decían: "¡Ay, que bonito!...Oye y... ¿eso para que sirve?" o, en su defecto, algo casi peor: "¡Anda mira, como la Ana Obregón!".

¿Recordáis el primer día de clase? Sí, ese en el que llegas a la facultad (término que cuando tienes 18 añitos impresiona, ¡y mucho!), no tienes ni idea de dónde tienes que ir (cuando ves "aula 3204" te preguntas: "¿de verdad habrá tantas aulas aquí?") y en este punto es en el que superas la primera prueba: has logrado llegar a tu clase.

Y tras tus 3 primeras horas de clase has de superar la segunda prueba: aguantar un café de nuestra cafetería, amenizado por la compañía de nuestros camareros, ¡a los cuales hay épocas en las que los ves más que a tu familia!

1º es ese curso en el que tienes el primer contacto con las prácticas y ¡por fin estrenas tu bata blanca!. Descubres que la margarita, esa flor entrañable que has deshojado tantas veces, no es una simple flor, no, si no que son muchas en una! Le coges gusto a eso de cacharrear en el laboratorio y acabar con las manos teñidas de rojo, morado,... (seguramente la preparación no quedó bien teñida, pero nosotros...).

Bien, superado todo esto, llegas al verano y te planteas:"¿pero esto es la Biología?" cuando piensas que para septiembre te queda matemáticas, estadística, física, ...

Pero al fin consigues aprobar 1º (a lo largo de toda la carrera) y afrontas 2º con energías renovadas, al ver que los nombres de las asignaturas ya te suenan más a Biología. Y menos mal, porque se necesita tanta energía para elaborar el horario... ¿Cómo cuadrar prácticas y teoría? (no sólo de 2º, ¡también esas de 1º que se te han resistido!). ¿Me habré perdido algún curso práctico de "elaboración de horarios"? ¿Me darán créditos si consigo compatibilizar todo?

En ese momento tampoco eres consciente de que vas a estar años y años comiendo de "táper" (el día en el que la hora de comer te ha cuadrado en el horario, claro) en buena compañía, lo que compensa hacerlo en el suelo, o en las escaleras, o donde puedas.

2º es el curso en el que empiezas a comprender muchas cosas: visualizas, al fin, la teoría que has dado en Técnicas instrumentales de 1º en las prácticas de Bioquímica, descubres otros efectos del éter (aparte de los que tiene sobre las moscas) en las prácticas de Genética y te introduces en el apasionante mundo del ADN.

Pero aún te quedan dudas sin resolver: ¿La replicación es 3´-5´ o 5´-3´? ¿Cómo se escribe y se pronuncia Escherichia coli? Seguro que todavía hoy, muchos no lo tenemos muy claro...

Te dices: "sí, Zoología, por fin vamos a ver animalitos"; claro, que tu idea de animalitos no incluía Kinorrincos, Loricíferos, Onicóforos, Sipuncúlidos, Tardígrados... ni dejar de comer mejillones en escabeche tras ver su hepatopáncreas en la disección...

Ya tienes la carrera encauzada, casi en el ecuador, ¡aunque las que sigues arrastrando de 1º y 2º cada vez pesan más!

En 3º te encuentras con una asignatura que, lo quieras o no, te marca, Fisiología vegetal: C3, C4, CAM, 2ª matrícula, 3ª matrícula, repite las prácticas...

Por suerte, te puedes evadir del mundo puramente material y abstraerte gracias a esa asignatura filosófica, Ecología: flujos de materia, de energía, flechitas "de aquí pa ya", ...

Volviendo a lo fisiológico, sin darte cuenta te hallas con unas tijeras en las manos, con un temblor incontrolado, ante una rata, con la que aprenderás, entre otras cosas, a hacer petit point.

En Biogeografía descubres una nueva forma de salir al campo: ya no paseas por un bosque como el resto de los mortales, no, ahora disfrutas de una formación de Quercetea ilicis.

Al finalizar tercero llega un momento clave: debes elegir tu especialidad, según con que rama de la biología te hayas identificado y decides enfundarte una bata o una bota.

A pesar de la simbólica separación, hay cosas que seguimos compartiendo. Como olvidar la Biología experimental (molecular y celular) - "la rata" -, en la que aprendes a desarrollar un trabajo de experimentación realmente serio. O eso te crees, hasta que te presentan a la Sra. Biología experimental (organismos y sistemas) - "la encina" -, en la que descubres, en todas sus dimensiones, el concepto de informe serio (al fin conoces la aplicación de la estadística, lo que es una bibliografía, una discusión,...). Claro, que no podemos olvidarnos de la tan reciente Proyectos y estudios, gracias a la cual ya puedes contestar a esos que preguntaban "¿y para que sirve la Biología?", respondiendo con orgullo:"pues mira, tú dame un recinto, un presupuesto base y en un momentito te monto una exposición".

Si elegiste la bota, seguro que al mencionar el 2º ciclo te vienen a la mente las salidas de campo, de las que podríamos estar hablando el resto de la noche (tranquilos, ¡qué no lo vamos a hacer!); esas actividades que, además de ampliar nuestros conocimientos, nos han dejado tantos y tantos momentos que no podremos olvidar fácilmente. En este instante, muchos estamos pensando en una de las primeras, en esa región asturiana que nos evoca sidra, lagos y montañas, vacas y escalopines al cabrales, sidra...por supuesto, Somiedo. Claro, que igual de inolvidables son las lonjas de Huelva a las 3 de la mañana, los perfiles de la costa gallega bien entrada la noche, la herborización bajo un sol de justicia, la pesca eléctrica en Extremadura, las caminatas, y para algunos hasta baño, en Cádiz, montar las tiendas de campaña bajo la luz de la luna,... En fin, disfrutando de la naturaleza y de nuestros compañeros a lo largo y ancho de la Península.

Si tu elección fue la bata, recordarás las batallas libradas contra los mecheros Bunsen, la centrífuga, o todos aquellos reactivos que, inexplicablemente, nos dejaban usar. ¿Alguien han hecho un agotamiento de asa sin romper el agar? ¿Quién ha conseguido cumplir los tiempos en un ensayo enzimático? ¿Incubar a 37ºC o a 42ºC? ¿Y qué fue de aquella práctica en la que insertamos un gen de resistencia a Ampicilina en p-mal, regulado por un promotor constitutivo y a su vez no debía cambiarse el marco de lectura? ¡A saber qué clase de bicho salió de ahí! Y al final, después de tantas horas metido en el laboratorio, te das cuenta de que hay multitud de campos en los que seguir trabajando.

Sí, tantas vivencias a lo largo de los últimos años han conducido a que seamos biólogos, pero ante todo nos ayudado a crecer como personas, puesto que la Universidad es mucho más que la formación puramente académica.

Supone la oportunidad de participar en equipos deportivos, asociaciones, cursos, actividades, charlas, conciertos, jornadas,...

Supone aprender a valerse por uno mismo, a enfrentarse solo a las numerosas dificultades que se presentan a lo largo del camino que conduce hasta aquí.

Pero ante todo, supone compartir el día a día con otras muchas personas que logran hacerse un hueco tu vida. Compañeros, seguramente muy diferentes a ti, por lo que el enriquecimiento mutuo que se logra es enorme, en los que acabas encontrando amigos de los buenos, de esos que son para toda la vida. Amigos que han sido un gran apoyo en los momento difíciles y con los que tantas veces hemos reído hasta que se nos han saltado las lágrimas. Y quizá hayamos tenido la surte de encontrar entre esos amigos a la persona con la que queremos compartir nuestra vida.

Pero el ambiente no sólo lo creamos los alumnos. ¿Qué sería de nuestra Facultad sin esos técnicos, sin la gente de reprografía, de limpieza, de cafetería, de conserjería,...?

Y aprovechamos este momento para agradecer su labor a esos antiguos alumnos de Biología que, hace más o menos años, se graduaron como hoy lo estamos haciendo nosotros. Ellos han sido nuestros profesores y nos ha transmitido su pasión por este maravilloso mundo.

Por ultimo, gracias a nuestras familias, novios y amigos, que han tenido que soportar nuestros agobios de forma periódica en febrero, junio y septiembre, han escuchado pacientemente de que trataba el trabajo que estábamos realizando, del que seguramente ni entendían ni querían entender nada, y nos han apoyado constantemente. Gracias.

Aun a riesgo de dejarnos cosas en el tintero (seguramente muchas), hasta aquí llega este ligero repaso de lo que ha sido gran parte de nuestras vidas en los últimos años. Después de todo, aquí estamos, licenciándonos y con ganas de comernos el mundo. Dicen que ésta es una de las épocas más felices de la vida; ojalá esto haya sido así para muchos de nosotros. Suerte y hasta siempre.