50 años en la memoria escrita
Antonio Yugueros Fernández

Cincuenta años de existencia de un Centro de Enseñanza Superior como es nuestra Facultad de Biología, generan, además de una evolución extraordinariamente compleja, un sedimento de datos que la sustentan y acreditan.

Para generar y disponer en cualquier momento de los datos que hacen posible el inicio, el seguimiento y la constatación de una carrera universitaria, está la Secretaría de Alumnos vinculada funcionalmente a la Secretaría Docente de la Facultad.

En el período de vida de nuestra Facultad, se estima que han cursado estudios de Biología alrededor de 25.000 alumnos entre licenciatura y doctorado. Nos estamos refiriendo a los que estudiaron biología como parte fundamental de su orientación pedagógica aunque integrados en Planes más o menos diferenciados de otras áreas (área de Ciencias y más tarde área de Naturales hasta ser Licenciatura en Biológicas).

Por Decreto de 11 de agosto de 1953 se estableció por primera vez dentro de la Facultad de Ciencias, y como una de las dos titulaciones de Ciencias Naturales ( la otra es Geológicas), la Licenciatura en Ciencias Biológicas.

En el Plan 53 no había Especialidades de Biología sino una única titulación en la que, como referencia de los cambios producidos hasta la fecha, figuraban en quinto curso las asignaturas: Fisiología Animal, Antropología, Historia de las Ciencias Naturales y dos disciplinas, a elegir de entre las propuestas por cada Facultad.

Por Orden de 25 de octubre de 1967 se aprobó un Plan de Estudios de la Licenciatura en Ciencias (Sección de Biológicas) de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Madrid, en que se diferenciaban las tres especialidades de Fundamental, Zoología y Botánica, desde el segundo curso.

Por Resolución de 17 de julio de 1975 se aprobó el Plan de Estudios del primer ciclo de la Facultad de Biología, el que se denominó Plan 76, siendo la Orden de 1 de octubre de 1976 la que estableció los estudios del segundo ciclo de este Plan, con las tres especialidades anteriormente descritas, diferenciadas en cuarto y quinto.

El primer Plan estructurado en créditos fue el de 1992. Constaba de 360 créditos académicos y por primera vez se suprimió la validez de la Tesina para hacer nota media con el resto del expediente. Desde la vigencia de aquel Plan sólo es computable por 15 créditos académicos adicionales al total de la carga lectiva de la Licenciatura.

El Plan 2000 vigente suprimió los prerrequisitos académicos que condicionaban la matrícula de determinadas asignaturas a la superación previa de otras. Además se redujeron de 360 a 330 los créditos de la Licenciatura. Estas dos circunstancias hicieron que todos los alumnos matriculados en el Plan 92 que no habían terminado sus estudios, se pasaran al nuevo Plan. Algunos se licenciaron directamente con la realización del cambio.

La población universitaria de nuestra Facultad está compuesta por un porcentaje de alumnas muy superior al de alumnos (en el curso 2005/2006 están matriculadas 1.249 alumnas y 556 alumnos). La procedencia de quienes han cursado estudios previos en otras Facultades de Biología, se debe esencialmente a la variedad y calidad de las Especialidades que aquí se pueden estudiar.

Debemos destacar el atractivo que tiene nuestro Centro para estudiantes procedentes de otros países, especialmente los americanos. Nuestro Título de Doctor es muy prestigioso en todas las universidades iberoamericanas. Los demás estudiantes vienen principalmente de Italia, Francia y de Países del Este europeo.

Cincuenta años en papel. Cualquiera que sea el soporte de la información manipulable acumulada, siempre es necesaria su plasmación en papel para constatar de forma visual y palpable la veracidad de los contenidos. Sigue siendo imprescindible el clásico sello estampado al lado de las firmas acreditadas.

Nada puede sustituir al papel para extender los Títulos universitarios en los que figuran firmas y datos esenciales que deben acreditar nuestros estudios y que nos confieren la capacidad oficial para desarrollar determinadas funciones.

Produce una cierta curiosidad ver un Título de hace muchos años en el que con mucha orla y mucha retórica se autoriza al licenciado o doctor para disfrutar de las atribuciones que su Título le confiere. Es la constatación de una propiedad personal e intransferible que solo a su titular atañe y que, una vez escrita, tiene una validez que parece ilimitada en el tiempo.

Los papeles. Los molestos, múltiples y enredosos papeles que todos debemos cumplimentar para dar a conocer que hemos asimilado unos conocimientos, que hemos realizado unos trámites, que hemos cumplido unos requisitos o que estamos en posesión de un título que nos habilita para el desempeño de una actividad profesional.

Un proceso aparentemente constante y definido pero esencialmente cambiante y personalizado. Los vaivenes de una carrera universitaria son constantes. Siempre hay algo que puede o necesita modificación.

La organización de los estudios, su contenido en ocasiones, su adaptación a nuevas directrices, se encuentran en permanente y cada vez más rápida evolución. Como si se estuviera cerca de conseguir una meta que nunca llega porque en realidad no existe: implantar el Plan definitivo, el más adecuado a cada época, el que se mueve en los mismos o parecidos parámetros que tienen los países del entorno.

Desde el punto de vista administrativo en el que nos movemos, el trabajo en una Facultad es muy peculiar. Cada alumno necesita una atención personalizada que está muy lejos de ajustarse a ninguna rutina y que no se puede someter en muchos aspectos a una planificación generalizada. Siempre puede haber un olvido subsanable, una alegación justificada, una duda razonable que se debe informar con solvencia.

Sabemos de primera mano las dificultades que se plantean a lo largo de los años de carrera. Si nos pusiéramos a observar la cantidad de problemas que se podrían presentar desde que un alumno intenta matricularse en una Facultad hasta la conclusión de sus estudios, podríamos estar ante un panorama muy incómodo. Las variables son muchas. Las consecuencias de tomar una u otra decisión, a veces, determinantes.

Demasiados trámites. Podríamos consolarnos con la idea de que esto también supone un rodaje para futuras actuaciones, que son las primeras experiencias ante la carrera de obstáculos que hay que superar antes de entrar a formar parte de los que tienen una situación profesional y económica consolidada. Pero sería mejor dejarse de eufemismos y facilitar al máximo las inevitables ataduras que hay en nuestro itinerario. Da la impresión de que no nos vamos a poder escapar de una red en la que siempre estaremos envueltos, a nuestro pesar.

A nosotros también nos afecta y de forma directa esta situación. Es posible que no haya otra forma mejor de hacer las cosas, o que incluso hacerlas así, al fin, nos favorezca. El hecho es que desde siempre se plantea la queja del exceso de papeleo y que la esperada reducción al aplicar sistemas informatizados, lejos de producirse, incluso se acrecienta.

Como conclusión, debemos tener en cuenta que darse una vuelta de vez en cuando por Secretaría no está de más para estar al corriente de la situación de nuestro expediente y aclarar la veracidad de las clásicas informaciones erróneas que, sin saber de donde salieron, con mucha frecuencia circulan entre los alumnos.

Para quien ha estado en Organismos Centrales en los que se tramitan temas de carácter general muy parecidos a los de otras administraciones públicas, pasar a trabajar en un Centro universitario lo cambia todo. Esto es realmente la universidad: alumnos, profesores, aulas, exámenes, bullicio, vitalidad. Aquí predomina y se sobrepone a todo, como no podía ser de otro modo, lo académico. Estamos para ayudar al desenvolvimiento de la actividad docente. Todo confluye en esa meta.

En ambiente de administración se diferencian sistemáticamente los trabajos que son de atención al público de los que son puramente administrativos. La Secretaría es fundamentalmente atención personalizada. Por esta razón, los que hemos elegido trabajar en Secretarías de Alumnos podemos decir que tenemos o deberíamos tener, si no una vocación, sí una especial predisposición para realizar estas funciones.

Facilitaría, sobre todo la tarea de información que es esencial, la estabilidad en los puestos de trabajo de la Secretaría de Alumnos. Es una historia vieja que se ha planteado en múltiples ocasiones. La dificultad está en conjugar este deseo con los derechos a la movilidad que el personal de administración tiene reconocidos. Confiamos que la suerte nos favorezca y podamos encontrarnos con una plantilla con experiencia y dispuesta a continuar por varios años.

Todos sabemos que existe una diferencia de carácter entre el alumnado de los distintos Centros universitarios. En esta configuración intervienen muchos factores que no viene al caso enumerar. Pero lo que nos diferencia sobre todo es el estilo. No cabe duda que es una apreciación sutil pero existente. Sería muy comprometido intentar definirlo, por ello nos quedaremos con la idea de que el nuestro es un ambiente de buena armonía, donde se destaca la competencia por encima de la competitividad, donde se está razonablemente bien y produce satisfacción encontrarnos con cualquier habitante de este castillo gris donde hay bastantes más luces que sombras.

Desde el comienzo de estos estudios de Biología, de los que salen personas cualificadas y preparadas para investigar con solvencia en cualquier lugar del mundo, hemos guardado, como es nuestra obligación, todos los datos académicos que los alumnos han ido cosechando.

El archivo partió de la inicial Facultad de Ciencias cuyos datos más antiguos se custodian en el Archivo General situado en la Facultad de Derecho, pasando por los que como parte de la Facultad de Ciencias Naturales se conservan en la Facultad de CC. Químicas, y, los que se refieren directamente a estudios de Biología diferenciados, en nuestra propia Facultad. Los nuestros suponen aproximadamente un 98 % del total de los datos.

Un archivo universitario tiene algo de especial. Da la impresión de que se está guardando algo actualizado, con valor permanente. Esta situación se comprueba cuando, después de años alguien desea continuar los estudios que dejó en algún momento. Es una historia que parece que siempre puede continuar y que, en todo caso, contiene datos de actividades dignas de recuerdo.

Estamos hablando de papeles y de personas que los manejan, estamos metidos de lleno en los conceptos de “funcionario” y “burocracia” que están latentes en toda organización que se parapeta tras una ventanilla.

Reunimos todas las condiciones para que, en un ambiente de docencia e investigación parezca destacar el sentido de rutina, de monotonía, incluso de inmovilismo. Nada más lejos de la realidad. La movilidad permanente de las variables académicas, comienza por afectar a todos los sistemas que las sustentan de los que la Secretaría es una parte imprescindible.

No puedo resistir la tentación de meterme en estos jardines, en estos conceptos que para mi tienen una explicación ya definida y que se desarrollan en la vida real de forma continua y necesaria.

Como es sabido, fue el sociólogo alemán Max Weber quien definió el concepto de burocracia. Para él, el término burocracia es la organización eficiente por excelencia, la organización llamada a resolver racional y eficientemente los problemas de la sociedad y, por extensión, de las empresas.

La organización burocrática está diseñada científicamente para funcionar con exactitud, precisamente para lograr los fines para los cuales fue creada, no más, ni menos. Desde la concepción primero sociológica y luego administrativa, la burocracia es todo lo contrario de lo que el sentido vulgar pregona en su contra. La burocracia no se identifica con las disfunciones de un sistema. La burocracia es el sistema en sí mismo.

Pero volvamos al caso. No queremos justificar nada ni menos reivindicar una posición en este espacio académico. Nos consideramos parte de una estructura docente a la que apoyamos. El ambiente universitario se sobrepone aquí a todo otro concepto y nuestra constante relación personalizada con alumnos y profesores supone que el peso de los "papeles" y sus aledaños los archivos, ocupan un porcentaje importante pero no dominante de nuestro trabajo.

Como siempre, estamos preparados para desarrollar con máximo interés y esperamos que con solvencia, las tareas que en esta Facultad, que ahora cumple 50 años de vida, tenemos encomendadas. Ya pensamos en la próxima matrícula en que volverá a ponerse en marcha la actividad académica para los nuevos alumnos, que contribuirán como sus futuros sucesores, a que los estudios de Biología en esta Facultad tengan una brillante trayectoria interminable.